San Roque reúne a los vecinos en torno a su ermita.
- Hoja parroquial
- 18 ago
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La Comunidad de Emaús junto a algunos vecinos, ofrecieron una merienda-cena.
La celebración de San Roque tuvo este año un carácter especial. Al coincidir el 16 de agosto con domingo, la parroquia quiso aprovechar la ocasión para dar mayor realce a la tradicional Misa que cada año se celebra en la ermita dedicada al santo. La celebración se trasladó además media hora respecto al horario habitual y comenzó a las ocho y media de la tarde, cuando el sol empezaba ya a ocultarse. Asi evitamos el excesivo calor propio de estas fechas.

La convocatoria reunió a unos 120 fieles, muchos de ellos vecinos del barrio, que volvieron a encontrarse en torno a la pequeña ermita. Entre los asistentes se encontraba también una veintena de residentes de la Residencia Las Rosas del Camino, situada precisamente frente a la ermita, que pudieron participar en la celebración.
La Eucaristía contó asimismo con la presencia de cinco concejales del Ayuntamiento de Navalcarnero, en representación de toda la Corporación municipal.
En su homilía, el párroco, don Ignacio, se refirió a una de las propiedades esenciales de la iglesia: la «catolicidad», es decir, la universalidad de la salvación en Cristo. Ser católico significa pertenecer a una Iglesia que no conoce fronteras y en la que todos están llamados a encontrar un lugar, con independencia de su origen, su nacionalidad o su situación social.
La catolicidad invita a mirar más allá de las fronteras geográficas y a reconocer otras fronteras, quizá menos visibles pero igualmente reales, que siguen separando a las personas: las diferencias económicas, sociales y culturales. Una Iglesia verdaderamente católica está llamada a tender puentes allí donde los hombres levantan muros.

El carácter festivo de la celebración estuvo acompañado por el Coro de Jóvenes de la Asunción, que puso sus voces al servicio de la liturgia con sus cantos, aportando un tono joven y alegre a la celebración.
Al terminar la Eucaristía, la fiesta continuó en los alrededores de la ermita. Los vecinos del barrio, junto con algunos miembros de Emaús, ofrecieron una merienda para los asistentes, en la que no faltaron ni la sangría ni los tradicionales bollos de aceite de Navalcarnero, que pusieron el sabor local a este encuentro en torno a San Roque.
La parroquia agradece al Ayuntamiento de Navalcarnero su colaboración, un año más, para hacer posible esta celebración en la ermita, así como a los vecinos, residentes, jóvenes del coro y fieles que contribuyeron con su presencia y participación a mantener viva esta tradición.




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