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SAN COSME Y SAN DAMIÁN

La ermita de San Cosme y San Damián es probablemente el templo religioso más antiguo que se conserva en Navalcarnero. Su existencia está documentada, al menos, desde mediados del siglo XVI, y formaba parte, junto con San Sebastián, San Juan Bautista y San Roque, de las cuatro ermitas que marcaban los límites del antiguo núcleo de la villa.

Su historia está estrechamente vinculada a la devoción a San Cosme y San Damián, hermanos médicos y mártires de la Iglesia antigua, cuya intercesión se invocaba especialmente en favor de los enfermos. No es casual que la ermita quedara vinculada desde sus primeros tiempos a una cofradía dedicada también a la atención de personas enfermas.

Una ermita muy antigua

La documentación municipal sitúa la existencia de la ermita al menos en 1573, aunque otras referencias históricas adelantan su presencia a 1557, año en el que el templo ya se encontraba en construcción. En cualquier caso, todo apunta a que estamos ante una fundación de los primeros años de Navalcarnero, anterior incluso a las otras ermitas que posteriormente delimitarían la población.

Su posición tenía además un sentido práctico. La ermita se encontraba en uno de los extremos del núcleo urbano, junto a uno de los caminos que atravesaban Navalcarnero. Durante las épocas de mayor actividad agrícola, los pequeños templos situados en las afueras permitían a los campesinos participar en los oficios religiosos sin necesidad de regresar al centro de la población.

Pero en San Cosme y San Damián había algo más: la devoción religiosa estaba unida a la atención de los enfermos.

La Cofradía de San Cosme y San Damián

El culto y el mantenimiento de la ermita estuvieron tradicionalmente encomendados a una Cofradía de San Cosme y San Damián, cuya existencia está documentada al menos desde comienzos del siglo XVII. Su finalidad estaba vinculada a la curación y asistencia de pobres enfermos.

La relación entre la cofradía y la asistencia sanitaria parece haber sido especialmente estrecha. Una investigación sobre el patrimonio histórico de Navalcarnero recoge la existencia de un Hospital de San Cosme, vinculado a la propia cofradía, que ya funcionaba al menos en 1634. El hospital disponía de rentas y destinaba parte de sus recursos a la adquisición de medicinas para los enfermos.

Este dato da a la ermita una dimensión muy particular. No era solamente un lugar donde se veneraba a dos santos médicos: alrededor de su culto se desarrolló una auténtica obra de misericordia hacia los enfermos pobres.

Es una tradición que encaja perfectamente con la iconografía y la historia de los dos santos, que desde la Antigüedad fueron venerados como médicos y como intercesores de quienes sufrían enfermedades.

La reconstrucción de 1792

Con el paso de los siglos, el edificio necesitó importantes reparaciones. En 1792 se llevó a cabo una primera gran reedificación, sufragada mediante las limosnas de los vecinos.

La participación popular en aquella reconstrucción muestra hasta qué punto la ermita estaba integrada en la vida de Navalcarnero. No se trataba simplemente de un edificio religioso situado en las afueras: los vecinos sentían como propio el templo dedicado a los dos santos protectores de los enfermos.

Sin embargo, pocos años después se produjo la desaparición de la antigua cofradía. Al perder el templo la institución que tradicionalmente se encargaba de su mantenimiento, comenzó un periodo de decadencia y deterioro.

El Hospital de San Pedro

La historia de la ermita experimentó entonces un cambio muy importante.

En 1882, el Ayuntamiento decidió trasladar al antiguo edificio de San Cosme y San Damián el Hospital de San Pedro, que hasta entonces había estado situado en otra zona de Navalcarnero.

El Hospital de San Pedro había sido fundado a finales del siglo XVII por el sacerdote navalcarnerense Juan González Ollero Gutiérrez y tenía también una importante tradición asistencial.

El traslado hizo que la antigua ermita recuperara, de alguna manera, su relación con la atención a los enfermos. El edificio dejó de ser simplemente un templo deteriorado y pasó a formar parte de una institución sanitaria de la localidad.

Esta etapa explica la presencia que todavía hoy encontramos en un humilladero lateral integrado en el edificio de la ermita: una pequeña capilla dedicada a San Pedro, que recuerda precisamente la existencia del antiguo hospital en este lugar.

San Pedro dentro de San Cosme y San Damián

La capilla de San Pedro es uno de los elementos más interesantes del conjunto actual.

Su presencia recuerda que, durante décadas, aquel espacio fue también un lugar dedicado al cuidado de los enfermos. Así, las dos historias asistenciales de Navalcarnero —la antigua vinculada a San Cosme y San Damián y la posterior del Hospital de San Pedro— terminaron encontrándose en el mismo edificio.

Hay que distinguir, sin embargo, ambas instituciones: la ermita de San Cosme y San Damián y el Hospital de San Pedro tuvieron historias y fundaciones diferentes, aunque desde 1882 compartieran espacio. La propia investigación histórica sobre el patrimonio de Navalcarnero confirma esta distinción.

La recuperación de la ermita

Durante el siglo XX, el edificio volvió a sufrir un periodo de deterioro. La desaparición del hospital y los cambios en las formas de asistencia sanitaria hicieron que perdiera progresivamente la función que había desempeñado durante décadas.

Finalmente, en 2003, el edificio fue objeto de una importante rehabilitación. La restauración permitió recuperar su antiguo uso como ermita y devolver al templo su carácter religioso. La pequeña capilla de San Pedro quedó integrada como memoria de la etapa hospitalaria.

La recuperación fue especialmente significativa porque permitió conservar un edificio que forma parte de la memoria más antigua de Navalcarnero.

La plaza y el Calvario

La ermita se encuentra actualmente en la plaza de San Cosme y San Damián, un espacio que conserva buena parte del carácter tradicional del casco histórico.

Muy cerca se encuentra la Plazuela del Calvario, donde permanecen tres cruces de granito. Este lugar está relacionado con la antigua tradición penitencial de Navalcarnero y constituye uno de los puntos del recorrido de la procesión del Jueves Santo.

La proximidad entre la ermita y el Calvario resulta especialmente significativa: en pocos metros se encuentran la memoria de la antigua asistencia a los enfermos, la devoción a los santos médicos y la tradición penitencial de la Semana Santa.

La propia plaza conserva además la Cruz del Arciprestazgo, colocada para recordar que Navalcarnero adquirió esta categoría en 1885.

San Cosme y San Damián conserva la memoria de más de cuatro siglos de historia religiosa, social y asistencial de Navalcarnero. En sus muros se encuentran la antigua devoción a los santos médicos, la historia de una cofradía dedicada a los pobres enfermos, la memoria de dos hospitales y la evolución de la propia villa desde sus primeros años.

Más de cuatro siglos después de que se levantara aquella primera ermita, el pequeño templo continúa en el corazón de Navalcarnero como testimonio de una historia en la que oración, enfermedad, misericordia y servicio estuvieron profundamente unidos.

Su historia está estrechamente vinculada a la devoción a San Cosme y San Damián, hermanos médicos y mártires de la Iglesia antigua, cuya intercesión se invocaba especialmente en favor de los enfermos. No es casual que la ermita quedara vinculada desde sus primeros tiempos a una cofradía dedicada también a la atención de personas enfermas.

Una ermita muy antigua

La documentación municipal sitúa la existencia de la ermita al menos en 1573, aunque otras referencias históricas adelantan su presencia a 1557, año en el que el templo ya se encontraba en construcción. En cualquier caso, todo apunta a que estamos ante una fundación de los primeros años de Navalcarnero, anterior incluso a las otras ermitas que posteriormente delimitarían la población.

Su posición tenía además un sentido práctico. La ermita se encontraba en uno de los extremos del núcleo urbano, junto a uno de los caminos que atravesaban Navalcarnero. Durante las épocas de mayor actividad agrícola, los pequeños templos situados en las afueras permitían a los campesinos participar en los oficios religiosos sin necesidad de regresar al centro de la población.

Pero en San Cosme y San Damián había algo más: la devoción religiosa estaba unida a la atención de los enfermos.

La Cofradía de San Cosme y San Damián

El culto y el mantenimiento de la ermita estuvieron tradicionalmente encomendados a una Cofradía de San Cosme y San Damián, cuya existencia está documentada al menos desde comienzos del siglo XVII. Su finalidad estaba vinculada a la curación y asistencia de pobres enfermos.

La relación entre la cofradía y la asistencia sanitaria parece haber sido especialmente estrecha. Una investigación sobre el patrimonio histórico de Navalcarnero recoge la existencia de un Hospital de San Cosme, vinculado a la propia cofradía, que ya funcionaba al menos en 1634. El hospital disponía de rentas y destinaba parte de sus recursos a la adquisición de medicinas para los enfermos.

Este dato da a la ermita una dimensión muy particular. No era solamente un lugar donde se veneraba a dos santos médicos: alrededor de su culto se desarrolló una auténtica obra de misericordia hacia los enfermos pobres.

Es una tradición que encaja perfectamente con la iconografía y la historia de los dos santos, que desde la Antigüedad fueron venerados como médicos y como intercesores de quienes sufrían enfermedades.

La reconstrucción de 1792

Con el paso de los siglos, el edificio necesitó importantes reparaciones. En 1792 se llevó a cabo una primera gran reedificación, sufragada mediante las limosnas de los vecinos.

La participación popular en aquella reconstrucción muestra hasta qué punto la ermita estaba integrada en la vida de Navalcarnero. No se trataba simplemente de un edificio religioso situado en las afueras: los vecinos sentían como propio el templo dedicado a los dos santos protectores de los enfermos.

Sin embargo, pocos años después se produjo la desaparición de la antigua cofradía. Al perder el templo la institución que tradicionalmente se encargaba de su mantenimiento, comenzó un periodo de decadencia y deterioro.

El Hospital de San Pedro

La historia de la ermita experimentó entonces un cambio muy importante.

En 1882, el Ayuntamiento decidió trasladar al antiguo edificio de San Cosme y San Damián el Hospital de San Pedro, que hasta entonces había estado situado en otra zona de Navalcarnero.

El Hospital de San Pedro había sido fundado a finales del siglo XVII por el sacerdote navalcarnerense Juan González Ollero Gutiérrez y tenía también una importante tradición asistencial.

El traslado hizo que la antigua ermita recuperara, de alguna manera, su relación con la atención a los enfermos. El edificio dejó de ser simplemente un templo deteriorado y pasó a formar parte de una institución sanitaria de la localidad.

Esta etapa explica la presencia que todavía hoy encontramos en un humilladero lateral integrado en el edificio de la ermita: una pequeña capilla dedicada a San Pedro, que recuerda precisamente la existencia del antiguo hospital en este lugar.

San Pedro dentro de San Cosme y San Damián

La capilla de San Pedro es uno de los elementos más interesantes del conjunto actual.

Su presencia recuerda que, durante décadas, aquel espacio fue también un lugar dedicado al cuidado de los enfermos. Así, las dos historias asistenciales de Navalcarnero —la antigua vinculada a San Cosme y San Damián y la posterior del Hospital de San Pedro— terminaron encontrándose en el mismo edificio.

Hay que distinguir, sin embargo, ambas instituciones: la ermita de San Cosme y San Damián y el Hospital de San Pedro tuvieron historias y fundaciones diferentes, aunque desde 1882 compartieran espacio. La propia investigación histórica sobre el patrimonio de Navalcarnero confirma esta distinción.

La recuperación de la ermita

Durante el siglo XX, el edificio volvió a sufrir un periodo de deterioro. La desaparición del hospital y los cambios en las formas de asistencia sanitaria hicieron que perdiera progresivamente la función que había desempeñado durante décadas.

Finalmente, en 2003, el edificio fue objeto de una importante rehabilitación. La restauración permitió recuperar su antiguo uso como ermita y devolver al templo su carácter religioso. La pequeña capilla de San Pedro quedó integrada como memoria de la etapa hospitalaria.

La recuperación fue especialmente significativa porque permitió conservar un edificio que forma parte de la memoria más antigua de Navalcarnero.

La plaza y el Calvario

La ermita se encuentra actualmente en la plaza de San Cosme y San Damián, un espacio que conserva buena parte del carácter tradicional del casco histórico.

Muy cerca se encuentra la Plazuela del Calvario, donde permanecen tres cruces de granito. Este lugar está relacionado con la antigua tradición penitencial de Navalcarnero y constituye uno de los puntos del recorrido de la procesión del Jueves Santo.

La proximidad entre la ermita y el Calvario resulta especialmente significativa: en pocos metros se encuentran la memoria de la antigua asistencia a los enfermos, la devoción a los santos médicos y la tradición penitencial de la Semana Santa.

La propia plaza conserva además la Cruz del Arciprestazgo, colocada para recordar que Navalcarnero adquirió esta categoría en 1885.

San Cosme y San Damián conserva la memoria de más de cuatro siglos de historia religiosa, social y asistencial de Navalcarnero. En sus muros se encuentran la antigua devoción a los santos médicos, la historia de una cofradía dedicada a los pobres enfermos, la memoria de dos hospitales y la evolución de la propia villa desde sus primeros años.

Más de cuatro siglos después de que se levantara aquella primera ermita, el pequeño templo continúa en el corazón de Navalcarnero como testimonio de una historia en la que oración, enfermedad, misericordia y servicio estuvieron profundamente unidos.

Su historia está estrechamente vinculada a la devoción a San Cosme y San Damián, hermanos médicos y mártires de la Iglesia antigua, cuya intercesión se invocaba especialmente en favor de los enfermos. No es casual que la ermita quedara vinculada desde sus primeros tiempos a una cofradía dedicada también a la atención de personas enfermas.

Una ermita muy antigua

La documentación municipal sitúa la existencia de la ermita al menos en 1573, aunque otras referencias históricas adelantan su presencia a 1557, año en el que el templo ya se encontraba en construcción. En cualquier caso, todo apunta a que estamos ante una fundación de los primeros años de Navalcarnero, anterior incluso a las otras ermitas que posteriormente delimitarían la población.

Su posición tenía además un sentido práctico. La ermita se encontraba en uno de los extremos del núcleo urbano, junto a uno de los caminos que atravesaban Navalcarnero. Durante las épocas de mayor actividad agrícola, los pequeños templos situados en las afueras permitían a los campesinos participar en los oficios religiosos sin necesidad de regresar al centro de la población.

Pero en San Cosme y San Damián había algo más: la devoción religiosa estaba unida a la atención de los enfermos.

La Cofradía de San Cosme y San Damián

El culto y el mantenimiento de la ermita estuvieron tradicionalmente encomendados a una Cofradía de San Cosme y San Damián, cuya existencia está documentada al menos desde comienzos del siglo XVII. Su finalidad estaba vinculada a la curación y asistencia de pobres enfermos.

La relación entre la cofradía y la asistencia sanitaria parece haber sido especialmente estrecha. Una investigación sobre el patrimonio histórico de Navalcarnero recoge la existencia de un Hospital de San Cosme, vinculado a la propia cofradía, que ya funcionaba al menos en 1634. El hospital disponía de rentas y destinaba parte de sus recursos a la adquisición de medicinas para los enfermos.

Este dato da a la ermita una dimensión muy particular. No era solamente un lugar donde se veneraba a dos santos médicos: alrededor de su culto se desarrolló una auténtica obra de misericordia hacia los enfermos pobres.

Es una tradición que encaja perfectamente con la iconografía y la historia de los dos santos, que desde la Antigüedad fueron venerados como médicos y como intercesores de quienes sufrían enfermedades.

La reconstrucción de 1792

Con el paso de los siglos, el edificio necesitó importantes reparaciones. En 1792 se llevó a cabo una primera gran reedificación, sufragada mediante las limosnas de los vecinos.

La participación popular en aquella reconstrucción muestra hasta qué punto la ermita estaba integrada en la vida de Navalcarnero. No se trataba simplemente de un edificio religioso situado en las afueras: los vecinos sentían como propio el templo dedicado a los dos santos protectores de los enfermos.

Sin embargo, pocos años después se produjo la desaparición de la antigua cofradía. Al perder el templo la institución que tradicionalmente se encargaba de su mantenimiento, comenzó un periodo de decadencia y deterioro.

El Hospital de San Pedro

La historia de la ermita experimentó entonces un cambio muy importante.

En 1882, el Ayuntamiento decidió trasladar al antiguo edificio de San Cosme y San Damián el Hospital de San Pedro, que hasta entonces había estado situado en otra zona de Navalcarnero.

El Hospital de San Pedro había sido fundado a finales del siglo XVII por el sacerdote navalcarnerense Juan González Ollero Gutiérrez y tenía también una importante tradición asistencial.

El traslado hizo que la antigua ermita recuperara, de alguna manera, su relación con la atención a los enfermos. El edificio dejó de ser simplemente un templo deteriorado y pasó a formar parte de una institución sanitaria de la localidad.

Esta etapa explica la presencia que todavía hoy encontramos en un humilladero lateral integrado en el edificio de la ermita: una pequeña capilla dedicada a San Pedro, que recuerda precisamente la existencia del antiguo hospital en este lugar.

San Pedro dentro de San Cosme y San Damián

La capilla de San Pedro es uno de los elementos más interesantes del conjunto actual.

Su presencia recuerda que, durante décadas, aquel espacio fue también un lugar dedicado al cuidado de los enfermos. Así, las dos historias asistenciales de Navalcarnero —la antigua vinculada a San Cosme y San Damián y la posterior del Hospital de San Pedro— terminaron encontrándose en el mismo edificio.

Hay que distinguir, sin embargo, ambas instituciones: la ermita de San Cosme y San Damián y el Hospital de San Pedro tuvieron historias y fundaciones diferentes, aunque desde 1882 compartieran espacio. La propia investigación histórica sobre el patrimonio de Navalcarnero confirma esta distinción.

La recuperación de la ermita

Durante el siglo XX, el edificio volvió a sufrir un periodo de deterioro. La desaparición del hospital y los cambios en las formas de asistencia sanitaria hicieron que perdiera progresivamente la función que había desempeñado durante décadas.

Finalmente, en 2003, el edificio fue objeto de una importante rehabilitación. La restauración permitió recuperar su antiguo uso como ermita y devolver al templo su carácter religioso. La pequeña capilla de San Pedro quedó integrada como memoria de la etapa hospitalaria.

La recuperación fue especialmente significativa porque permitió conservar un edificio que forma parte de la memoria más antigua de Navalcarnero.

La plaza y el Calvario

La ermita se encuentra actualmente en la plaza de San Cosme y San Damián, un espacio que conserva buena parte del carácter tradicional del casco histórico.

Muy cerca se encuentra la Plazuela del Calvario, donde permanecen tres cruces de granito. Este lugar está relacionado con la antigua tradición penitencial de Navalcarnero y constituye uno de los puntos del recorrido de la procesión del Jueves Santo.

La proximidad entre la ermita y el Calvario resulta especialmente significativa: en pocos metros se encuentran la memoria de la antigua asistencia a los enfermos, la devoción a los santos médicos y la tradición penitencial de la Semana Santa.

La propia plaza conserva además la Cruz del Arciprestazgo, colocada para recordar que Navalcarnero adquirió esta categoría en 1885.

San Cosme y San Damián conserva la memoria de más de cuatro siglos de historia religiosa, social y asistencial de Navalcarnero. En sus muros se encuentran la antigua devoción a los santos médicos, la historia de una cofradía dedicada a los pobres enfermos, la memoria de dos hospitales y la evolución de la propia villa desde sus primeros años.

Más de cuatro siglos después de que se levantara aquella primera ermita, el pequeño templo continúa en el corazón de Navalcarnero como testimonio de una historia en la que oración, enfermedad, misericordia y servicio estuvieron profundamente unidos.
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