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SAN ISIDRO

La ermita de San Isidro Labrador se encuentra en la pradera que lleva su nombre, en las afueras de Navalcarnero, en un paisaje tradicional de viñas y olivares. Es uno de los lugares donde mejor se conserva la relación entre la fe, el mundo agrícola y las tradiciones populares de la localidad.

La antigua capilla de la finca de Patrocinia Sañudo

Antes de que existiera la ermita actual, las celebraciones de San Isidro tenían lugar en un pequeño recinto sagrado situado en una finca particular de doña Patrocinia Sañudo Blanco.

Durante décadas, este pequeño espacio fue el lugar donde se celebraban los actos religiosos dedicados al santo. La tradición se mantuvo hasta comienzos de los años setenta, cuando el crecimiento de la devoción y de la propia fiesta hizo necesario disponer de un templo más adecuado.

Este dato es especialmente interesante porque permite entender que la actual ermita no creó la devoción a San Isidro, sino que sustituyó un lugar de culto anterior.

La construcción de la nueva ermita

A finales de 1972 quedó terminada la actual ermita de San Isidro, levantada en las inmediaciones del antiguo pozo de la Noria.

Su construcción fue posible gracias a la colaboración de diferentes sectores de la localidad: la agrupación agraria y ganadera, la Corporación municipal y varios particulares contribuyeron económicamente a hacer realidad el nuevo templo: nació de la colaboración de quienes estaban vinculados al campo y de los propios vecinos de Navalcarnero.

El nuevo templo se levantó en un lugar especialmente apropiado: la pradera de San Isidro, rodeada por el paisaje agrícola que constituía precisamente el ámbito de trabajo de los hombres y mujeres que acudían al santo.

La fiesta de San Isidro

La ermita alcanza su momento de mayor protagonismo cada 15 de mayo, fiesta de San Isidro Labrador.

La celebración conserva numerosos elementos de la tradición agrícola de Navalcarnero. Uno de los más característicos es el engalanamiento de los remolques de los agricultores, que acompañan al santo hasta su ermita.

El día comienza con la salida de la imagen y el traslado hacia la pradera. Allí se celebra la Eucaristía solemne y posteriormente la procesión alrededor de la ermita. La jornada incluye también el tradicional reparto del pan santo y limonada, así como actuaciones de bailes regionales.

La noche anterior, el 14 de mayo, la fiesta comienza ya con actividades populares, entre ellas baile y fuegos artificiales.

Todo ello hace que la fiesta de San Isidro sea una de las celebraciones más características del calendario tradicional de Navalcarnero.

La pradera, la fuente y el paisaje

Uno de los elementos que da personalidad a esta celebración es que la ermita no se encuentra aislada, sino integrada en un espacio rural.

La pradera, la fuente y el entorno agrícola forman parte inseparable de la fiesta.  La celebración de San Isidro no consiste solamente en llevar una imagen religiosa a un lugar determinado: la comunidad cristiana sale al campo y celebra allí la Eucaristía, poniendo delante de Dios el trabajo, las cosechas y la vida de quienes trabajan la tierra.

El santo de los agricultores

La historia de San Isidro en Navalcarnero tiene algo especialmente sencillo y hermoso. En una villa cuya riqueza estuvo durante siglos ligada a la tierra, los vecinos encontraron en el santo labrador un intercesor al que encomendar aquello de lo que dependía su vida: la lluvia, las cosechas, los campos y el fruto de su trabajo.

Hoy, aunque la realidad económica y social de Navalcarnero ha cambiado profundamente, cada 15 de mayo la comunidad vuelve a la pradera de San Isidro. Los remolques engalanados, la procesión, el pan, la limonada y los bailes recuerdan el pasado agrícola de la villa; y la Eucaristía recuerda el sentido último de aquella tradición: recibir los frutos de la tierra como un don y poner bajo la protección de Dios el trabajo de los hombres.

Así, la pequeña ermita de San Isidro, construida en 1972, continúa siendo un lugar de encuentro entre la fe de la Iglesia, la memoria agrícola de Navalcarnero y las tradiciones de sus vecinos.

La antigua capilla de la finca de Patrocinia Sañudo

Antes de que existiera la ermita actual, las celebraciones de San Isidro tenían lugar en un pequeño recinto sagrado situado en una finca particular de doña Patrocinia Sañudo Blanco.

Durante décadas, este pequeño espacio fue el lugar donde se celebraban los actos religiosos dedicados al santo. La tradición se mantuvo hasta comienzos de los años setenta, cuando el crecimiento de la devoción y de la propia fiesta hizo necesario disponer de un templo más adecuado.

Este dato es especialmente interesante porque permite entender que la actual ermita no creó la devoción a San Isidro, sino que sustituyó un lugar de culto anterior.

La construcción de la nueva ermita

A finales de 1972 quedó terminada la actual ermita de San Isidro, levantada en las inmediaciones del antiguo pozo de la Noria.

Su construcción fue posible gracias a la colaboración de diferentes sectores de la localidad: la agrupación agraria y ganadera, la Corporación municipal y varios particulares contribuyeron económicamente a hacer realidad el nuevo templo: nació de la colaboración de quienes estaban vinculados al campo y de los propios vecinos de Navalcarnero.

El nuevo templo se levantó en un lugar especialmente apropiado: la pradera de San Isidro, rodeada por el paisaje agrícola que constituía precisamente el ámbito de trabajo de los hombres y mujeres que acudían al santo.

La fiesta de San Isidro

La ermita alcanza su momento de mayor protagonismo cada 15 de mayo, fiesta de San Isidro Labrador.

La celebración conserva numerosos elementos de la tradición agrícola de Navalcarnero. Uno de los más característicos es el engalanamiento de los remolques de los agricultores, que acompañan al santo hasta su ermita.

El día comienza con la salida de la imagen y el traslado hacia la pradera. Allí se celebra la Eucaristía solemne y posteriormente la procesión alrededor de la ermita. La jornada incluye también el tradicional reparto del pan santo y limonada, así como actuaciones de bailes regionales.

La noche anterior, el 14 de mayo, la fiesta comienza ya con actividades populares, entre ellas baile y fuegos artificiales.

Todo ello hace que la fiesta de San Isidro sea una de las celebraciones más características del calendario tradicional de Navalcarnero.

La pradera, la fuente y el paisaje

Uno de los elementos que da personalidad a esta celebración es que la ermita no se encuentra aislada, sino integrada en un espacio rural.

La pradera, la fuente y el entorno agrícola forman parte inseparable de la fiesta. La celebración de San Isidro no consiste solamente en llevar una imagen religiosa a un lugar determinado: la comunidad cristiana sale al campo y celebra allí la Eucaristía, poniendo delante de Dios el trabajo, las cosechas y la vida de quienes trabajan la tierra.

El santo de los agricultores

La historia de San Isidro en Navalcarnero tiene algo especialmente sencillo y hermoso. En una villa cuya riqueza estuvo durante siglos ligada a la tierra, los vecinos encontraron en el santo labrador un intercesor al que encomendar aquello de lo que dependía su vida: la lluvia, las cosechas, los campos y el fruto de su trabajo.

Hoy, aunque la realidad económica y social de Navalcarnero ha cambiado profundamente, cada 15 de mayo la comunidad vuelve a la pradera de San Isidro. Los remolques engalanados, la procesión, el pan, la limonada y los bailes recuerdan el pasado agrícola de la villa; y la Eucaristía recuerda el sentido último de aquella tradición: recibir los frutos de la tierra como un don y poner bajo la protección de Dios el trabajo de los hombres.

Así, la pequeña ermita de San Isidro, construida en 1972, continúa siendo un lugar de encuentro entre la fe de la Iglesia, la memoria agrícola de Navalcarnero y las tradiciones de sus vecinos.

La antigua capilla de la finca de Patrocinia Sañudo

Antes de que existiera la ermita actual, las celebraciones de San Isidro tenían lugar en un pequeño recinto sagrado situado en una finca particular de doña Patrocinia Sañudo Blanco.

Durante décadas, este pequeño espacio fue el lugar donde se celebraban los actos religiosos dedicados al santo. La tradición se mantuvo hasta comienzos de los años setenta, cuando el crecimiento de la devoción y de la propia fiesta hizo necesario disponer de un templo más adecuado.

Este dato es especialmente interesante porque permite entender que la actual ermita no creó la devoción a San Isidro, sino que sustituyó un lugar de culto anterior.

La construcción de la nueva ermita

A finales de 1972 quedó terminada la actual ermita de San Isidro, levantada en las inmediaciones del antiguo pozo de la Noria.

Su construcción fue posible gracias a la colaboración de diferentes sectores de la localidad: la agrupación agraria y ganadera, la Corporación municipal y varios particulares contribuyeron económicamente a hacer realidad el nuevo templo: nació de la colaboración de quienes estaban vinculados al campo y de los propios vecinos de Navalcarnero.

El nuevo templo se levantó en un lugar especialmente apropiado: la pradera de San Isidro, rodeada por el paisaje agrícola que constituía precisamente el ámbito de trabajo de los hombres y mujeres que acudían al santo.

La fiesta de San Isidro

La ermita alcanza su momento de mayor protagonismo cada 15 de mayo, fiesta de San Isidro Labrador.

La celebración conserva numerosos elementos de la tradición agrícola de Navalcarnero. Uno de los más característicos es el engalanamiento de los remolques de los agricultores, que acompañan al santo hasta su ermita.

El día comienza con la salida de la imagen y el traslado hacia la pradera. Allí se celebra la Eucaristía solemne y posteriormente la procesión alrededor de la ermita. La jornada incluye también el tradicional reparto del pan santo y limonada, así como actuaciones de bailes regionales.

La noche anterior, el 14 de mayo, la fiesta comienza ya con actividades populares, entre ellas baile y fuegos artificiales.

Todo ello hace que la fiesta de San Isidro sea una de las celebraciones más características del calendario tradicional de Navalcarnero.

La pradera, la fuente y el paisaje

Uno de los elementos que da personalidad a esta celebración es que la ermita no se encuentra aislada, sino integrada en un espacio rural.

La pradera, la fuente y el entorno agrícola forman parte inseparable de la fiesta.  La celebración de San Isidro no consiste solamente en llevar una imagen religiosa a un lugar determinado: la comunidad cristiana sale al campo y celebra allí la Eucaristía, poniendo delante de Dios el trabajo, las cosechas y la vida de quienes trabajan la tierra.

El santo de los agricultores

La historia de San Isidro en Navalcarnero tiene algo especialmente sencillo y hermoso. En una villa cuya riqueza estuvo durante siglos ligada a la tierra, los vecinos encontraron en el santo labrador un intercesor al que encomendar aquello de lo que dependía su vida: la lluvia, las cosechas, los campos y el fruto de su trabajo.

Hoy, aunque la realidad económica y social de Navalcarnero ha cambiado profundamente, cada 15 de mayo la comunidad vuelve a la pradera de San Isidro. Los remolques engalanados, la procesión, el pan, la limonada y los bailes recuerdan el pasado agrícola de la villa; y la Eucaristía recuerda el sentido último de aquella tradición: recibir los frutos de la tierra como un don y poner bajo la protección de Dios el trabajo de los hombres.

Así, la pequeña ermita de San Isidro, construida en 1972, continúa siendo un lugar de encuentro entre la fe de la Iglesia, la memoria agrícola de Navalcarnero y las tradiciones de sus vecinos.
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