
SAN PEDRO
La Iglesia de San Pedro de Navalcarnero es uno de los templos más recientes de la localidad, pero su advocación hunde sus raíces en una tradición mucho más antigua. El actual templo, integrado en el conjunto de las Casas Parroquiales San Simón de Rojas, fue inaugurado en noviembre de 2014 y nació para atender las necesidades pastorales de la comunidad parroquial en una nueva zona del municipio.

Su construcción estuvo vinculada a la reorganización urbanística del entorno de la parroquia y a la creación de las actuales casas parroquiales. El proyecto supuso la desaparición de antiguas construcciones parroquiales, entre ellas la casa parroquial, el antiguo cementerio, una nave, el colegio, la guardería y el patio. Como compensación, el Ayuntamiento asumió, entre otras actuaciones, la construcción de las nuevas casas parroquiales y de la iglesia de San Pedro.
Una advocación con raíces antiguas
Aunque el edificio actual es nuevo, la devoción a San Pedro cuenta con una larga historia en Navalcarnero.
A finales del siglo XVII, el sacerdote Juan González Ollero Gutiérrez, natural de Navalcarnero, fundó un hospital destinado a atender a los enfermos pobres de la villa. En su testamento estableció una importante dotación económica para garantizar su funcionamiento y dispuso que el hospital tuviera una capilla dedicada a San Pedro, donde además quiso ser enterrado.
El Hospital de San Pedro estuvo inicialmente situado en la zona de la calle del Pozo Concejo y llegó a convertirse en una importante institución asistencial de la localidad. La documentación histórica conservada sobre el hospital permite seguir su actividad desde comienzos del siglo XVIII hasta comienzos del siglo XX.
La relación entre San Pedro y la vida religiosa de Navalcarnero quedó también reflejada en la propia iglesia parroquial. Una de sus antiguas capillas, adquirida en 1647 por el platero navalcarnerense Pedro de Buitrago, fue convertida en capilla particular y puesta bajo la advocación de San Pedro. Allí se construyeron una cripta funeraria y un retablo dedicado al apóstol. Con el paso del tiempo la capilla cambió nuevamente de advocación y hoy es conocida como Capilla de San José, aunque conserva todavía el recuerdo de su antigua dedicación a San Pedro.
De este modo, la advocación que da nombre al templo actual no nace en el siglo XXI, sino que recupera el nombre de un santo profundamente vinculado a la historia religiosa y asistencial de Navalcarnero.
Un templo nuevo para una tradición antigua
La nueva Iglesia de San Pedro fue concebida arquitectónicamente en diálogo con el patrimonio tradicional de Navalcarnero. Aunque se trata de una construcción contemporánea, se buscó que su forma y su estética se integrasen en el entorno de los antiguos templos y ermitas de la localidad.
El edificio forma parte del conjunto de las Casas Parroquiales San Simón de Rojas, situadas en la calle Luis Zapata, y constituye uno de los nuevos espacios de culto de la parroquia.
Pero lo que hace especialmente singular a este templo no es tanto su arquitectura exterior como su extraordinario programa pictórico interior.
La «Capilla Sixtina de Navalcarnero»
El interior de la iglesia está completamente decorado con pinturas murales de Alberto Pirrongelli, que cubren paredes, bóvedas, cúpula y otros elementos arquitectónicos.
La espectacularidad de estas pinturas ha hecho que el templo sea conocido popularmente como la «Capilla Sixtina de Navalcarnero». El programa iconográfico está inspirado fundamentalmente en la vida y misión de San Pedro y en diversos pasajes del Evangelio.
La cúpula central representa la Gloria y la Santísima Trinidad, rodeadas por numerosos personajes bíblicos. En torno al altar aparecen también escenas relacionadas con la vida del apóstol y con los grandes misterios de la fe cristiana.
Uno de los temas centrales es precisamente la entrega de las llaves del Reino, inspirada en las palabras de Cristo a Pedro:
«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».
La escena aparece representada en diferentes lugares del templo, incluso en las vidrieras, que fueron también pintadas a mano por Pirrongelli.
Pedro, apóstol y fundamento de la Iglesia
El programa artístico del templo no pretende únicamente decorar el edificio. Toda la pintura está pensada para ayudar a contemplar la figura de San Pedro como apóstol, testigo de Cristo y piedra sobre la que el Señor quiso edificar su Iglesia.
La pesca milagrosa, la entrega de las llaves, la figura de la Virgen y diferentes escenas de la vida de Cristo recorren visualmente el templo.
Especial importancia tiene la representación de la Fe, personificada como una figura femenina situada sobre el altar. Al otro lado, la Virgen ocupa un lugar destacado mediante varias escenas que muestran la relación entre María, Cristo y la Iglesia. Algunas de estas composiciones presentan claras reminiscencias de la pintura de Bartolomé Esteban Murillo.
Una tradición renovada
La Iglesia de San Pedro constituye, en definitiva, un caso singular dentro del patrimonio religioso de Navalcarnero: un templo nuevo que recupera una advocación antigua.
La memoria de San Pedro está vinculada a la historia de la parroquia, al antiguo Hospital fundado por Juan González Ollero y a una antigua capilla que durante siglos estuvo dedicada al apóstol. El templo actual recoge esa tradición y la expresa mediante un espacio contemporáneo y un extraordinario programa artístico.
Así, en San Pedro se encuentran la memoria y el presente de la Iglesia de Navalcarnero: la antigua devoción al apóstol, la tradición de servicio a los enfermos representada por el Hospital de San Pedro y un templo del siglo XXI que proclama, a través de la pintura y de la liturgia, aquellas palabras de Cristo que constituyen el centro de su identidad:
«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».
